> LA MISA DE HOY
PBRO. MARCELO BARRIONUEVO
Este fin de semana del domingo 13 durante el año cae en sus vísperas el 29 de junio, celebración litúrgica del San Pedro y San Pablo. Es el día del Papa como suele llamársele.
Me tomo la licencia de reflexionar este día en torno de la importancia que tiene para los católicos la identidad del Papa en la Iglesia.
Todo pontífice es el sucesor de Pedro y hace de vicario de Cristo en la Iglesia y en la historia que le toca gobernar. Santa Catalina de Siena llamaba al Papa “dulce Cristo en la Tierra”, una expresión que manifiesta de modo especial la sustancial importancia que el mismo Cristo le dio en la Iglesia.
El Papa es el principio de unidad universal en la fe católica. No es un administrador, el gran CEO de una multinacional; él hace de vicario mismo de Cristo y como tal lo hemos de ver y mirar.
Las diferencias de carismas que entre los Papas se pueden observar son gracias especiales que tienen para la tarea pastoral que les toca realizar, de allí que hemos de valorar lo que el Santo Padre es en sí mismo y descubrir el carisma que Dios quiere dar a su Iglesia a través de Él. Quedarnos en impresiones meramente periféricas sería el producto de análisis más bien “líquidos” de lo que supone la envergadura de la misión que tienen los sumos pontífices en la historia de la Iglesia.
Nuestra riqueza
Los argentinos tenemos la riqueza de tener un Papa de nuestras tierras, un argentino, y es una gracia de la Providencia para nuestra patria. Debemos preguntarnos si verdaderamente valoramos ese regalo y de modo especial si lo sabemos apreciar en su justa medida.
Pero al mismo tiempo aquí quiero de modo especial hacer un énfasis real: no podemos “argentinizar” la figura del pastor universal ni colocarlo en determinados lugares a la medida de nuestras categorías criollas, metiéndolo en el maremágnum de cuestiones opinables, como si él tuviese que ver directamente con las cosas locales. Eso es mirar con un localismo argentinizado que no contribuye en nada y para nada la justa visión que debemos tener del Papa.
Amar su esencia
Los católicos debemos rezar por él y quererlo por lo que es, y no porque nos gusta o no nos gusta por tal o cual cosa, por lo que dice o calla, por lo que hace o no hace, según nuestro parecer.
El Papa es el vicario de Cristo y debemos cuidarlo y respetarlo como tal. Reducir al pontífice a figuras partidarias de tal o cual color, ver sus gestos como acciones estratégicas de un camino electoral, juzgar sus gestos de misericordia o cercanía, y todos esos análisis que se hacen no son otra cosa que una mirada amarillista y miope de lo que supone la figura del Romano Pontífice.
Podemos aceptar diferencias de opinión de los diversos sectores del pensamiento moderno, pero los católicos no podemos permitirnos estar fuera de la comunión con Papa. Hemos de rezar mucho por él y pedirle a Dios que lo proteja y lo custodie.
¡Viva el Papa!